LAS CRONICAS DE NARNIA LA SILLA DE PLATA PDF

Los es esbeltos les informaron que estaban justo en la salida que llevaba al centro de Narnia. En cuanto Jill salio vio una multitud de narnianos tratando de sacar las rocas de la entrada que bloqueo el camino de JILL Y sus amigos. El jefe de los terranos ordeno que se levanten y se unieran a la caminata para llegar al Reino. Los tres viajeros se dieron cuenta de que estaban en una cueva natural.

Author:Moogutaxe Vuk
Country:Turkmenistan
Language:English (Spanish)
Genre:Photos
Published (Last):11 December 2004
Pages:403
PDF File Size:15.67 Mb
ePub File Size:9.68 Mb
ISBN:114-4-13683-818-9
Downloads:72670
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Bale



Los es esbeltos les informaron que estaban justo en la salida que llevaba al centro de Narnia. En cuanto Jill salio vio una multitud de narnianos tratando de sacar las rocas de la entrada que bloqueo el camino de JILL Y sus amigos. El jefe de los terranos ordeno que se levanten y se unieran a la caminata para llegar al Reino. Los tres viajeros se dieron cuenta de que estaban en una cueva natural.

Cada uno tuvo que arrastrarse con la cara pegada al piso durante unos treinta minutos pero en realidad eran cinco minutos.

Los tres viajeros perdieron la cuenta de tantas que repitieron lo mismo dormir, comer y ver lo mismo cada vez que se despertaban hasta que vieron unas luces, sin duda era el Reino. Los viajeros le estaban diciendo todas las aclaraciones que les menciono Aslan.

El joven cada vez se puso mas nervioso hasta que quiso confesar. Les pide que se queden a su lado en aquella temible hora. La hora comienza, y el Caballero, con voz quejumbrosa, empieza a rogar que lo dejen salir. Que no se vuelve malvado en las horas de la noche, lo contrario, dice estar bien, que en realidad el hechizo ha sido de la reina.

La silla de plata, en la cual estaba sentado y atado, es maligna, que deben liberarlo. Al desatarlo, el Caballero destruye con su espada, la silla. Segundo: Deben viajar hacia el norte a las ruinas de la ciudad de los gigantes.

S, Candela. T, Lara. M y Valentina. Charcosombrio y Scrubb no pudieron ser tan sociales como Jill. Sin haber terminado el almuerzo, abandonaron sigilosamente la sala. La anciana siempre la dejaba abierta para poder entrar y salir. Se acurrucaron en el extremo de la cocina observando y aguardando.

Jill, al no soportarlo mas, vio justo enfrente de ella una mesa amplia con un libro abierto en el medio. Se alegraron mucho cuando llegaron a Harfang, comieron y durmieron dentro del castillo.

En la zanja, ella se pudo relajar porque al estar abajo, no le pegaba el viento en la cara. Al llegar a Harfang vieron que no era un castillo, sino que era una casa. Se frenaron delante de ellos e hicieron una reverencia. B, Brenda. F, Nicole. De repente, la muchacha escucha un golpecito en la ventana.

Luego de eso, fueron volando hacia una torre en ruinas. Una voz dijo que Trumpkin no es un traidor. Y ahora no se permite que vaya nadie. Sabemos que debemos ir hacia el norte. Y sabemos que tenemos que llegar a las ruinas de una ciudad gigantesca. Hecho por: Ezequiel m.

AQUARELA DO BRASIL SONGBOOK PDF

Campus Virtual ORT

.

DESHA BHAKTHI GEETHALU PDF

Prueba La Silla de Plata

.

Related Articles